Es la gloria de un ministro negarse a sí mismo, para servir a Cristo y salvar almas. Pero cuando un ministro renuncia a su derecho por causa del evangelio, hace más de lo que su cargo y su oficio exigen. Al predicar el evangelio gratuitamente, el apóstol mostró que actuaba por principios de celo y amor, y así gozaba de mucho consuelo y esperanza en su alma. Y aunque consideraba la ley ceremonial como un yugo quitado por Cristo, con todo, se sometía a ella, para obrar sobre los judíos, disipar sus prejuicios, persuadirlos a oír el evangelio y ganarlos para Cristo. Aunque no transgrediría ninguna ley de Cristo para complacer a nadie, sin embargo se acomodaba a todos los hombres, donde pudiera hacerlo lícitamente, para ganar a algunos. Hacer el bien era el estudio y el negocio de su vida; y, para alcanzar este fin, no se detenía en sus privilegios. Debemos cuidar con diligencia contra los extremos, y contra el apoyarnos en algo que no sea la confianza en Cristo solamente. No debemos permitir errores ni faltas, de modo que dañemos a otros o deshonremos el evangelio.
Hizo todo esto, con cuidado y diligencia, en vista de una corona que no se marchita (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 9:15-23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.