Mañana y noche

Guarda tu corazón ante las tentaciones del anochecer

Una advertencia sobre el peligro de las tentaciones nocturnas y la necesidad de una vigilancia santa, tomando como ejemplo la caída de David y la importancia de no confiar en nosotros mismos.

A aquella hora David vio a Betsabé. Nunca estamos fuera del alcance de la tentación. Tanto en casa como fuera de ella somos propensos a encontrarnos con atractivos hacia el mal. La mañana se abre con peligro, y las sombras de la tarde nos hallan aún en riesgo. Bien guardados están aquellos a quienes Dios guarda, pero ¡ay de los que salen al mundo, o incluso se atreven a recorrer su propia casa sin armas! Los que se creen seguros están más expuestos al peligro que cualquier otro. El escudero del pecado es la confianza en sí mismo.

David debería haber estado ocupado peleando las batallas del Señor; en lugar de ello, se detuvo en Jerusalén y se entregó al reposo lujoso, pues se levantó de su lecho al atardecer. La ociosidad y el lujo son los chacales del diablo, y le encuentran abundante presa. En aguas estancadas pululan criaturas dañinas. El suelo descuidado pronto produce una maraña densa de maleza y zarzas. ¡Oh, por el amor refrenante de Jesús que nos mantenga activos y útiles!

Cuando veo al rey de Israel levantándose perezosamente de su lecho al final del día y cayendo al instante en tentación, tome yo advertencia y ponga una santa vigilancia para guardar la puerta. ¿Es posible que el rey hubiera subido a su azotea para retirarse y devocionarse? Si así fue, ¡qué advertencia se nos da de no tener ningún lugar, por secreto que sea, como santuario contra el pecado!

Mientras nuestros corazones sean tan semejantes a un eslabón, y las chispas tan abundantes, necesitamos emplear toda diligencia en todos los lugares para impedir un incendio. Satanás puede trepar azoteas y entrar en los aposentos; y aun si lográramos excluir a ese espíritu inmundo, nuestras propias corrupciones bastarían para obrar nuestra ruina, a menos que la gracia lo impida.

Lector, cuídate de las tentaciones de la noche. No te creas seguro. El sol se ha puesto, pero el pecado está en pie. Necesitamos un centinela para la noche, así como un guardián para el día. Oh, Espíritu bendito, guárdanos de todo mal esta noche. Amén.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: January 17 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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