¡Cuánto necesitamos que el Señor nos guarde! Estamos de pie en lugares resbaladizos. Lazos y trampas nos están tendidos en todas direcciones. Todo empleo, toda profesión de la vida, de la más alta a la más baja, tiene sus tentaciones particulares. Se extienden lazos para los pies del más iletrado lo mismo que para las mentes más cultivadas; ni hay nadie, cualquiera que sea su posición en la vida, que no tenga un lazo tendido para él, y un lazo tal que seguramente será su caída si Dios no lo guarda.
Cuando Eliseo estaba sentado en el monte y su siervo se angustiaba temiendo que su maestro fuera arrebatado con violencia, el profeta oró al Señor que abriera los ojos de su siervo. ¿Qué vio entonces? Carros y caballos de fuego por todos los alrededores del monte, guardando al profeta. Quizá, si el Señor abriera nuestros ojos como abrió los del siervo de Eliseo, veríamos demonios donde él vio ángeles, nos veríamos rodeados por Beelzebú y sus legiones, como los ojos del siervo vieron a Miguel con las huestes flamígeras del cielo. Bien puede, pues, ser el deseo de nuestra alma: ‘El Señor me guarde’ —que me guarde en su providencia, que me guarde por su gracia; que me guarde plantando su temor hondo en mi alma y manteniendo ese temor vivo y eficaz en mi corazón; que me guarde despierto, que me guarde dormido; que me guarde de noche, que me guarde de día; que me guarde en casa, que me guarde fuera; que me guarde con mi familia y que me guarde con mis amigos; que me guarde en el mundo y que me guarde en la iglesia; que el Señor me guarde, conforme a su promesa, en todo momento; que me guarde por su Espíritu y su gracia con toda la ternura implícita en sus palabras: ‘¡Oh, guárdame como a la niña de tus ojos!’ Amados míos, poco podéis conocer vuestro propio corazón, poco las asechanzas de Satanás, poco los lazos tendidos para vuestros pies, si no sentís cuán profundamente necesitáis esta bendición: ‘El Señor te guarde.’ Y él lo hará, pues leemos de los justos que son guardados ‘por el poder de Dios mediante la fe para salvación’, y que ‘él guardará los pies de sus santos’.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.