«Al mandato del SEÑOR los hijos de Israel partían, y al mandato del SEÑOR acampaban; mientras la nube se mantenía sobre el tabernáculo, permanecían acampados. Aun cuando la nube continuaba muchos días sobre el tabernáculo, los hijos de Israel guardaban la orden del SEÑOR y no partían.» Números 9:18-19
Así debería ser con el israelita espiritual: no debería emprender nada por su propia voluntad, no sea que la confusión y la decepción rodeen todos sus caminos. Los inconversos están llenos de su propia voluntad; ¿cómo habrían de prosperar? Viven aquí desconcertados y corren a la perdición eterna. A veces los fieles pueden, con un buen propósito cuando están ocupados en una buena obra, apresurarse hacia adelante sin suficientes indicios de la voluntad divina. En esto son reprendidos por los antiguos israelitas, quienes no partían aunque la nube se detuviera muchos días, por más que pudieran imaginar que perdían tiempo en su camino. ¡Oh, mi Dios! Concede que en todas las cosas, aun en mis mejores obras, sea guiado por Tu mirada y espere Tu consejo con un ánimo resignado. Que yo hable o guarde silencio, que trabaje o descanse, cuando y como Tú quieras; entonces mis caminos serán verdaderamente bendecidos, y Tú nunca me dejarás ni me abandonarás. Dame la gracia de la paciencia y enséñame a someterme con quietud a Tu voluntad soberana. Sea esta mi oración diaria: «Hágase Tu voluntad».
¡Mi Dios! Los pasos de los piadosos
son ordenados por Tu voluntad;
aunque caigan, se levantan de nuevo;
Tu mano los sostiene siempre.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — March 14
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.