Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Gustad y ved que el Señor es bueno

En Cristo hay plenitud infinita de bendición; afecto y conocimiento se unen al suplicar la gracia del Espíritu para gustar la bondad del Señor.

«Oh, gustad y ved que es bueno el Señor.» Salmos 34:8

«Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre.» Hebreos 13:8

Hay una plenitud infinita de toda bendición espiritual atesorada en Cristo Jesús para todo su pueblo, y de su plenitud todos reciben aun gracia sobre gracia. Mas, ¡ay!, somos tardos de corazón para creer la verdad; nos contentamos con cosas pequeñas y avanzamos lentamente para recibir abundancia de esa plenitud. Los jóvenes conversos, encantados con lo que ya tienen en sus manos, o que viven de sus sentimientos, están prontos a huir del conocimiento como de algo peligroso y destructor de la santidad. Por otro lado, algunos profesantes de corazón frío quisieran rechazar todo afecto y toda vehemencia, como si las pasiones no tuvieran parte en la religión cristiana, y como si todo consistiera en un mero conjunto de nociones. Alma mía, sé un humilde suplicante a los pies de Jesús, para recibir una brasa viva del altar que purgue tu iniquidad y calde tus sentimientos; implora también los auxilios del Espíritu Santo para que te guíe al conocimiento del único Dios verdadero y de Jesucristo, a quien Él ha enviado. Entonces gustaréis y veréis que «el Señor es bueno.» Entonces te alegrarás en el Señor y te gloriarás en el Santo de Israel.

¡Oh Soberano Amor, a ti clamo! ¡Dame a ti mismo, o si no muero! Sálvame de la muerte, líbrame del infierno; ¡Muerte e infierno no son sino la falta de ti! Mi vida, mi corona, mi cielo tú eres; ¡Oh, pueda yo hallarte en mi corazón!

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — August 20

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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