Flores de un jardín puritano

Huye de la tentación para no caer en el pecado

Una advertencia sobre el amor de la naturaleza humana al mal y la necesidad de evitar hasta el olor de la tentación para no volver a caer en el pecado.

«Si se ahuyenta a los cuervos del cadáver, les gusta permanecer dentro del alcance de su olor. Si quieres ser libre del pecado, ¡evita las tentaciones que conducen a él!»

Esta primera frase es una parábola sombría, pero demasiado cierta. Hemos visto a quienes no se atrevían a entrar en la casa del diablo permanecer largo rato alrededor de sus puertas. La vieja del cuento no hallaba vino en el jarro, y, con todo, amaba olerlo. Es una prueba clara del amor de la naturaleza humana al mal que, cuando se les refrena del pecado efectivo, los hombres repasan sus antiguas hazañas y se encaprichan con los deseos que satisficieron años atrás. Si no pueden tener un plato fresco de la cocina de Satanás, preferirán sus migajas antes que pasar sin nada.

Nuestro autor da sabio consejo desde el principio, cuando dice: Para evitar el pecado, evita la tentación.

Quien no quisiera ser herido, debería mantenerse fuera de la batalla.

Quien no quisiera ser sacudido, no debería hacerse a la mar.

Quien no quisiera quemarse, debería mantenerse lejos del fuego.

Si los hombres se suben al tren que corre hacia la terminal de la iniquidad, deben esperar ser llevados al final de su viaje.

Si me paro en el camino de los pecadores, pronto correré con ellos.

¡Oh, poseer un temor piadoso, que me lleve más bien a dar diez millas de rodeo antes que pasar junto al lugar de la tentación!

Es bueno mantenerse fuera del olor del pecado, porque hasta su fragancia es dañina.

Si buscamos una tentación, pronto la hallaremos. Y dentro de ella, como una almendra en su cáscara, nos encontraremos con el pecado.

¡Oh, que tuviéramos el entendimiento para ver esto, y fuéramos más resueltos a no pararnos en el ancho camino que lleva a la perdición, ni siquiera acercarnos a él, no sea que nos volvamos viajeros habituales en él!

Señor, dame prudencia. Como no quisiera devorar el cadáver del pecado, dame una naturaleza renovada tal que hasta el olor más distante del mismo me enferme al instante y me haga mantener mis pasos lo más lejos posible de él.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: If they cannot have a fresh dish from Satan's kitchen!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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