Comentario Devocional y Práctico

Jesús, el nombre que reanima al alma

El anuncio del nacimiento virginal de Cristo, el dulce nombre de Jesús para el pecador humillado, y la fe humilde de María que se rinde a la palabra de Dios nos muestran que nada es imposible para él.

Tenemos aquí el relato de la madre de nuestro Señor; aunque no hemos de orar a ella, sí debemos alabar a Dios por ella.

Cristo había de nacer de manera milagrosa. El saludo del ángel significa solo: Salve, tú que eres la especialmente escogida y favorecida del Altísimo, para alcanzar el honor que las madres judías habían por tanto tiempo deseado. Esta admirable salutación y aparición turbó a María. El ángel entonces le aseguró que había hallado gracia delante de Dios, y que sería madre de un hijo cuyo nombre llamaría Jesús, el Hijo del Altísimo, uno en naturaleza y perfección con el Señor Dios.

¡JESÚS! el nombre que reanima los espíritus desfallecientes de los pecadores humillados; dulce de pronunciar y dulce de oír, ¡Jesús, un Salvador! No conocemos sus riquezas ni nuestra propia pobreza, por eso no acudimos a él; no percibimos que estamos perdidos y pereciendo, por eso un Salvador es una palabra de poco gusto. Si estuviéramos convencidos de la enorme masa de culpa que pesa sobre nosotros, y de la ira que pende sobre nosotros por ella, lista para caer, sería nuestro pensamiento continuo: ¿Es el Salvador mío? Y para que lo hallemos así, deberíamos pisotear todo lo que estorba nuestro camino hacia él.

La respuesta de María al ángel fue el lenguaje de la fe y de la humilde admiración, y no pidió señal alguna para confirmar su fe.

Sin controversia, grande es el misterio de la piedad, Dios manifestado en carne, 1 Timoteo 3:16. La naturaleza humana de Cristo había de ser producida así, como convenía que fuese aquello que había de ser tomado en unión con la naturaleza divina. Y debemos, como María aquí, guiar nuestros deseos por la palabra de Dios. En todos los conflictos, recordemos que para Dios nada es imposible; y al leer y oír sus promesas, convirtámoslas en oraciones. He aquí la sierva dispuesta del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.

Encuentro de María y Elisabet (

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 1:26-38

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

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