Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Jesús llama a Su amada: levántate y ven

Cristo llama al creyente a apartarse del yo, del pecado y del mundo para tener comunión con Él; aun en los inviernos del alma, Él vivifica y concede reposo en Sus llagas.

«Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se ha ido; se han visto las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola; la higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron buen olor. ¡Levántate, oh amada mía, hermosa mía, y ven! Paloma mía, en las hendiduras de la peña.» Cantar de los Cantares 2:10-14

Oh Señor, ¡cuántas veces ha sido invierno en mi alma; pero Tú siempre me has vuelto a vivificar! Concede que, por estas experiencias, me acostumbre tanto a Tus caminos que siempre espere lo mejor de Ti en todo, y tenga solo esta única preocupación: cómo agradarte como Tu esposa y paloma, y ser aceptado por medio de Ti ante Tu Padre. Que mi fe sea fortalecida por todas Tus disposiciones para conmigo, de modo que al fin tenga intrepidez y halle completo reposo en Tus llagas, mi Salvador crucificado, donde hay lugar para el mayor de los pecadores — aun para mí. Alma mía, Jesús te llama a apartarte del yo, del pecado y del mundo. Él dice: «Ven.» Desea tu compañía; desea tener comunión con tu espíritu; desea hacerte feliz con Su propio y dulce amor. Levántate; sigue a Jesús; ve con Él a tu aposento, a la palabra de Su Padre y a la casa de tu madre; deja que Él tenga tu corazón, tu compañía, tu todo, porque Él es digno.

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — August 31

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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