Considera a Jesús

Jesús, nuestro Fiador y Pagador

Por naturaleza todos somos deudores de Dios, sin nada con qué pagar. Jesús, en el pacto eterno, firmó con su mano y selló con su sangre la obligación de librarnos, satisfaciendo plenamente la justicia divina.

La palabra hebrea traducida aquí «oprimido» significa exigir o demandar pago. Así se emplea cuando se ordena que el acreedor no exigirá de su prójimo en el año del perdón. De la misma raíz viene la palabra capataz; y como no hay sustantivo prefijado en el original, las palabras pueden traducirse con propiedad: fue exigido de Él, demandado, requerido. No existe una visión más verdadera de la obra del Señor Jesús, ni un punto de luz más grato y consolador en el que un alma cargada de pecado y oprimida de culpa pueda estudiarlo.

Por naturaleza todos somos deudores de Dios: le debemos amor supremo, santidad perfecta, obediencia entera y servicio sin reserva; en una palabra, todo nuestro ser, cuerpo, alma y espíritu. Para saldar esta gran deuda somos, por naturaleza y a causa de la caída, moral y totalmente incapaces, quebrantados de toda justicia y fuerza, sin nada con que pagar. Piensa, alma mía, en este tu estado: debiendo una deuda infinita a Dios, sin posibilidad de satisfacer una sola fracción del reclamo, mereciendo ser echado en la prisión del castigo eterno hasta pagar el último céntimo.

Mas considera a Jesús como el gran Fiador y Pagador de su Iglesia. En la eternidad entró en una obligación, firmada con su propia mano y sellada después con su propia sangre, para librarnos de toda esta deuda. En cumplimiento de aquel pacto, en la plenitud de los tiempos nació de mujer, hecho bajo la ley, y por su perfecta obediencia y muerte expiatoria dio plena satisfacción al gobierno divino, de modo que la Ley y la Justicia le exigieron la obligación que Él había asumido. El pecado es una deuda, y Jesús la pagó llevando nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero. La obediencia es una deuda, y Jesús la pagó cuando por la obediencia de Uno muchos fueron constituidos justos. La muerte es una deuda, y Jesús la pagó cuando inclinó la cabeza en la cruz y entregó el espíritu. Ya no mires, pues, a tus pecados, indignidad y pobreza; mira a Jesús y, mirándolo constantemente por la fe, anda en la santa y feliz libertad de aquel cuya deuda está cancelada y para quien no hay ya condenación.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Consider Jesus– Our Paymaster

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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