Pensamientos vespertinos

Jesús recibe al pecador que busca la luz

Si buscas la vida, sabe que el mismo Cristo es la vida que anhelas; Él recibe a los pecadores y jamás echa fuera al que viene.

¿Buscas tú, lector, esta vida? ¿La anhelas, la persigues, la suplicas? Entonces sábete que quien inspiró ese deseo es Él mismo la vida que buscas. Ese latido de tu corazón, ese anhelo de tu espíritu, ese «tantear a Dios, por si pudieras hallarle», es el primer palpitar suave de una vida que jamás morirá. Débil y vacilante, tenue y trémulo como sea su latir, es, con todo, la vida de Dios, la vida de Cristo, la vida de gloria en tu alma: el germen de una flor inmortal.

El anuncio que responde a tu caso —y es el único que puede hacerlo— es este: «ESTE HOMBRE RECIBE A LOS PESCADORES.» ¡Oh, gozosa nueva! Sí, recibe a los pecadores, a los más viles, a los más despreciados. Para esto dejó las moradas de la pureza celestial y se mezcló con las escenas pecaminosas de la tierra. Para esto abandonó el seno del Padre por una cruz. No hay límite a su poder para perdonar, ni a la suficiencia de su expiación, ni a la tierna piedad de su corazón.

Huye, pues, a Jesús el crucificado. Acude a Él con tus pecados, sean escarlata o carmesí, y su sangre te lavará más blanco que la nieve. Venga con los remordimientos de una conciencia culpable, con el dolor del que recaíste, con la confesión del pródigo; Jesús te sale al encuentro con palabras de esperanza: «Al que a mí viene, no le echo fuera.» Retorna, pues, al Señor, y tendrá misericordia de ti; y a nuestro Dios, porque él perdonará abundantemente.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - October 12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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