De todos los juicios, los espirituales son los más severos; de estos es de lo que habla aquí el apóstol. La restauración de los judíos es, en el curso de las cosas, mucho menos improbable que el llamamiento de los gentiles para ser hijos de Abraham; y aunque otros posean ahora estos privilegios, ello no impedirá que ellos sean admitidos de nuevo. Al rechazar el evangelio y al indignarse porque se predicara a los gentiles, los judíos se habían hecho enemigos de Dios; sin embargo, aún han de ser favorecidos por amor a sus piadosos padres. Aunque al presente son enemigos del evangelio por su odio a los gentiles, cuando el tiempo de Dios haya llegado, eso ya no existirá, y se recordará el amor de Dios hacia sus padres. La verdadera gracia no busca confinar el favor de Dios. Quienes hallan misericordia para sí mismos deben procurar que, mediante su misericordia, otros también la obtengan. No es que los judíos serán restaurados para tener de nuevo su sacerdocio, su templo y sus ceremonias; a todo eso se le ha puesto fin; sino que serán llevados a creer en Cristo, y los verdaderos creyentes vendrán a ser un solo rebaño con los gentiles, bajo Cristo el Gran Pastor. Las cautividades de Israel, su dispersión y su exclusión de la iglesia son emblemas de las correcciones del creyente por hacer lo malo; y el continuo cuidado del Señor hacia ese pueblo, junto con la misericordia final y la bienaventurada restauración que para ellos se dispone, muestran la paciencia y el amor de Dios.
Una solemne adoración de la sabiduría, la bondad y la justicia de Dios
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 11:22-32
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.