Si bien es ciertamente verdad que la justificación libra a uno para siempre de la necesidad de guardar la ley, o de intentarlo, como medio de ganarse la vida eterna, es igualmente cierto que la adopción impone a uno la obligación permanente de guardar la ley, como medio de agradar al Padre recién hallado. Los pecados de los hijos de Dios no destruyen su justificación ni anulan su adopción, pero estropean la comunión de los hijos con su Padre.
Fuente y atribución
Autor original: J. I. Packer
Título original: Pithy gems from J. I. Packer — 66
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. I. Packer, publicado originalmente en Grace Gems.