"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él." 2 Corintios 5:21
"Al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia." Romanos 4:5
Estas son palabras muy dulces y preciosas para aquellos que consideran sus propias mejores virtudes y obras por naturaleza como pecaminosas, y su mejor condición por gracia como sumamente débil e imperfecta. ¡Qué cosa tan consoladora es la justificación del penitente por la fe, cuando el alma es primero despojada por completo delante de Dios y convencida a fondo de su maldad y debilidad! Un simple hombre moral no se ocupa de esto; pretende enmendar sus pecados pasados cambiando su conducta y haciendo mejores obras; pero esto no es enmendar en absoluto, puesto que solo somos siervos inútiles y necesitamos continuamente el perdón del pecado, aun cuando lo hayamos hecho todo. Solo hay un modo de ser justificado y de obtener y conservar la bendición de una buena conciencia, que es humillándonos, confesando que somos culpables y buscando solo el perdón y la justicia en Cristo. Así somos hechos, por Él, la misma justicia de Dios. ¡Cuán maravilloso es el don! ¡Cuán prodigioso el cambio en el pobre pecador! ¡Que el Señor nos ponga a todos en este camino, para alabanza de la gloria de Su gracia, aceptándonos en el Amado!
La mejor obediencia de mis manos
no se atreve a comparecer ante Tu trono;
pero la fe puede responder a Tus demandas
alegando lo que mi Señor ha hecho.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — April 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.