"Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia." Génesis 15:6
No es cosa rara en la Escritura poner el acto por el objeto, especialmente en lo que respecta a la fe y a la esperanza. Así, esperanza significa el objeto de la esperanza (Jeremías 14:8; 1 Timoteo 1:1; Hebreos 6:18); y la fe se emplea con frecuencia por el objeto o la doctrina de la fe, es decir, aquello en lo que se cree, como cuando se dice que Pablo predicaba la fe que antes perseguía; que Félix le oyó acerca de la fe de Cristo; y cuando la Escritura habla de guardar y contender por la fe, de retener el misterio de la fe y cosas semejantes. Así, cuando se dice que Abraham creyó en el Señor, el sentido es que creyó en la promesa de Dios, a saber, que tendría una descendencia, y muy numerosa; creyó que el Mesías nacería de su descendencia. Creyó en Él como su Salvador y Redentor; creyó en Él para justicia; y creyó en Su justicia como aquella que le justifica delante de Dios. No fue el acto de su fe —sino el objeto de ella; no la promesa en la que creyó— sino lo prometido, y su fe recibió nada menos que a Cristo y Su justicia (Romanos 4:3, 10, 22-24).
Lector, observa bien cómo Abraham fue justificado delante de Dios y sigue este ejemplo del padre de los creyentes. Es por la fe en Jesucristo solamente como podemos ser justificados delante de Dios; por la fe fueron justificados todos los santos del Antiguo Testamento, lo mismo que los del Nuevo. Esto distingue la religión cristiana de todos los sistemas de mera moralidad, y errar en esto es errar en los fundamentos del cristianismo.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — April 18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.