«En Jehová tengo justicia y fuerza.» Isaías 45:24 [Véase también 2 Corintios 2:14, 5:19.]
La justificación por la fe en Cristo parece al principio una doctrina muy oscura y difícil de comprender; pero, tras considerarla seriamente en relación con nosotros mismos, hallamos por la Escritura y por la experiencia que no podemos ser salvos de ninguna otra manera, y que nada puede ser más cierto que esto, aunque toda la humanidad se aparte de ello. Cuando se nos hace ver que nuestras mejores obras son inmundas ante la vista de Dios y no podrían ser aceptadas sin la imputación de la justicia de Cristo, entonces somos conducidos a someternos enteramente a Cristo, y al fin a considerarnos plenamente justificados por Él, lo cual es lo único que produce reposo, fuerza y un espíritu manso: la verdadera imagen de Cristo.
En vano esperamos procurar este reposo por ningún razonamiento ni firme resolución propios. Pues si a veces logramos dominar nuestros afectos con nuestra propia fuerza, esto es con todo un edificio nuestro y nos impide ser fervientes en la oración. Entonces tenemos una apariencia de piedad sin su poder, y aún estamos engañando a nuestras propias almas. Pues nada puede ser agradable a la vista de Dios y aprovecharnos en el día postrero, sino lo que Él mismo obra. Desechemos, pues, toda confianza en nuestras obras de justicia. Reconozcamos la debilidad de nuestra fuerza y acudamos en nuestra pobre, ciega, desnuda, perdida y miserable condición a la sangre y a la justicia de Cristo; entonces también hallaremos poder y dominio sobre el pecado.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — June 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.