"Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca." Juan 4:23
La música de coros espléndidos, y la repetición de credos y oraciones, no constituyen adoración. La adoración es la veneración del corazón; y el único homenaje verdadero que asciende de una congregación, o del aposento privado donde uno se postra a solas, es justamente el amor, la alabanza, la oración y la devoción de corazones que ascienden en las palabras de los labios humanos. Ninguna mera forma de adoración es aceptable; la forma debe estar impregnada de amor y de vida. Ninguna ofrenda ni regalo alguno valen en la adoración, a menos que sean la expresión de afectos santos. La enseñanza no es que no debamos usar formas de adoración; difícilmente podemos adorar sin formas. Pero el ritual más magnífico estará vacío de adoración real, y será una abominación para Dios, si no hay en él una verdadera adoración del espíritu. Todo depende de si ponemos nuestro corazón en las formas.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Heart religion
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.