Meditaciones santas para cada día

La altura insondable de la misericordia de Dios

La misericordia de Dios desciende a lo más hondo de nuestra ruina y nos levanta a la altura de los cielos, para los que le temen.

"Porque como está de alto el cielo sobre la tierra, tan grande es su misericordia para con los que le temen." Salmo 103:11

Nuestros pensamientos sobre la misericordia de Dios hacia nosotros, en Cristo Jesús, son a menudo bajos e indignos de Él. Pero por más que se eleven, tan altos como las colinas, su misericordia es aún más alta; o tan altos como las montañas elevadas, y aún así su misericordia es más alta. Sí, "¡Como está de alto el cielo sobre la tierra, tan grande es su misericordia para con los que le temen!"

Para que tengamos alguna idea adecuada de la misericordia de nuestro Dios, pensemos en la profundidad a la que ha tenido que descender para alcanzarnos, y en la altura a la que nos eleva.

La misericordia de nuestro Dios descendió hasta nosotros en lo más hondo de nuestro estado caído y arruinado; vino a nosotros en nuestra alienación y rebelión. Sí, nos alcanzó cuando estábamos "muertos en delitos y pecados". "Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo."

¡Y a qué altura nos levanta la misericordia de Dios! Nos saca del pozo horrible y nos pone sobre la Roca de los Siglos. Nos exalta a la dignidad de hijos de Dios. Nos hace "reyes y sacerdotes para Dios". Nos levantará hasta el cielo de los cielos, a la bienaventuranza y gloria eternas.

"Tu misericordia, mi Dios, es el tema de mi canción, el gozo de mi corazón y la gala de mi lengua; tu libre gracia sola, desde el primero hasta el último, ha ganado mis afectos y atado mi alma. Tu misericordia es sin fin, tierna y gratuita; ¡ningún pecador deba dudar, pues me es dada a mí!"

Fuente y atribución

Autor original: Autor desconocido

Título original: Our thoughts of the mercy of God

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura