La Hora de Silencio

La ambición del cristiano: agradar a Cristo

Las tres ambisiones apostólicas de Pablo que deben guiar la vida personal, eclesial y social del creyente.

«Por tanto, nos proponemos agradarle» 2 Corintios 5:9

«Siempre he tenido como ambición predicar el evangelio donde Cristo no era conocido» Romanos 15:20

«Procurad llevar una vida tranquila, ocuparos en vuestros asuntos y trabajar con vuestras manos» 1 Tesalonicenses 4:11

Tres veces en sus Epístolas, Pablo habla de la ambición del cristiano. Puedo aprender mucho de cada uno de sus tres mensajes.

¿Cuál debe ser la ambición de mi vida personal? No debe ser simplemente ser perdonado, ni solamente que se me permita escapar de la ira eterna. «Nos proponemos», dice el apóstol, «agradarle.»

¿Cuál debe ser la ambición de mi vida eclesial? Debe ser promover la prosperidad y ensanchar los límites del reino de mi Señor en la tierra. Debe ser proclamar su Evangelio, extender su dominio y ganar nuevos cautivos y súbditos para Él. «Siempre he tenido como ambición», dice de nuevo el apóstol, «predicar el evangelio donde Cristo no era conocido.»

¿Y cuál debe ser la ambición de mi vida social? Debe ser, en mis deberes ordinarios, en mis ocupaciones más sencillas y humildes, exhibir la semejanza con Cristo y mi ciudadanía celestial. Si no puedo ser santo en mi trabajo diario, apenas vale la pena esforzarse por serlo en otros momentos. «Procurad», me dice una vez más el apóstol, «llevar una vida tranquila, ocuparos en vuestros asuntos y trabajar con vuestras manos.»

Estas son las ambiciones apostólicas. Señor, que sean también las mías. Hacia tales metas, para ganar tales premios, debo dejar a un lado todo peso y correr la carrera con perseverancia.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — 2 Corinthians 5:9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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