"Al diablo se le llama 'el príncipe de la potestad del aire.' El aire infectado se respira hacia los pulmones sin dolor, y contraemos una enfermedad antes de sentirla, y así morimos a causa de un aire pestilente."
Así Satanás hiere y destruye las almas de los hombres mediante una influencia tan sutil e indolora, que antes de que un hombre se dé cuenta, está contagiado de error o de iniquidad, y cae víctima del mal.
Ciudades enteras han sido arrasadas por una pestilencia surgida de causas que los enfermos nunca sospecharon. Así también, clases enteras de hombres perecen a causa de pasiones desatadas que solo el diablo podría haber excitado hasta tal extremo.
¡Ninguna pestilencia es tan imperceptible, tan penetrante, tan omnipresente, tan mortal como las sutiles astucias del Diablo!
En estos días no es de buen tono hablar del Diablo; parecería que él es tan respetado por sus propios hijos, que no pueden soportar oír una palabra contra él. La duda común acerca de su existencia es una prueba de su poderosa astucia. Nada le serviría mejor que el que los hombres necios sueñen que está muerto o incapacitado. Se ríe en su fuero interno, pues rodea a los mismos hombres que lo niegan, y para él viven y se mueven. Su sutileza mata, sin dejar la mancha de sangre que alarme a otras víctimas. ¡Quién conoce la profundidad de su astucia!
¡Ay, que tantos sean tan ignorantes de sus sutiles artimañas, hasta el punto de no sospechar de la mortal influencia que él respira en la atmósfera moral!
El Espíritu que da vida preserve todos los corazones renacidos, para que pasen por este mundo pestilente sin daño.
Ciertamente podemos dar un sentido espiritual además del natural a aquella promesa del salmo: "No temerás... la pestilencia que anda en tinieblas. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas no se acercará a ti."
¿No dice expresamente la Escritura: "El pecado no se enseñoreará de vosotros"? Bajo el amparo de esta seguridad, podemos seguir nuestras vocaciones en medio de esta generación maligna, y sin embargo conservar una vigorosa salud del alma.
Que Dios lo conceda, por amor de Jesús. Amén.
"Para que Satanás no gane ventaja sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones." 2 Corintios 2:11
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: No pestilence is so imperceptible, so penetrating, so all-pervading, so deadly!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.