El viejo apóstol había permanecido firme durante casi veinticinco años de vida dura y trabajosa, sin rendirse jamás, sin titubear en su confesión. Sin embargo, no se atribuye ningún mérito: la ayuda le venía de Dios. Muchos jóvenes temen iniciar una vida cristiana por miedo a no ser fieles hasta el fin. Para ellos está esta palabra: obtendrán ayuda de Dios para cada deber, para cada lucha, para cada tristeza que deban soportar. Solo necesitan ser fieles día tras día, cumplir el deber presente y confiar en Dios; la ayuda llegará en silencio, justo cuando haga falta, siempre en gracia suficiente para mantenerse en pie.
Dios nunca pone sobre nosotros una carga sin darnos la fuerza para llevarla. El modo de recibir su ayuda es avanzar con prontitud por el camino del deber, pidiendo esa ayuda y seguros de obtenerla. No llegará si esperamos recibirla antes de ponernos a obedecer; viene solamente mientras hacemos la voluntad de Dios momento a momento. Así lo confirmó el Señor: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9).
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - October 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.