Hay algo muy hermoso en el comportamiento de Juan en esta ocasión. La gente esperaba al Cristo, y cuando Juan se levantó con tal resplandor, estaban dispuestos a aceptarlo como el Mesías. Tan intenso era el fervor, tan desbordante el entusiasmo, que casi toda la nación acudía al Jordán para ver y oír a Juan. Una sola palabra suya afirmando ser el Mesías habría encendido entre el pueblo un sentimiento que lo habría coronado como rey. Pero el cuadro que contemplamos es el de este gran hombre apartando los honores que estaban a su alcance, y diciendo: «No, no me corresponden a mí; ponedlos sobre la cabeza de aquel que viene después de mí».
Muchos de nosotros estamos dispuestos a aceptar honores para nosotros mismos cuando hacemos la obra de Cristo. Nos gusta que la gente nos alabe y nos elogie. A veces corremos el peligro de esforzarnos por obtener honor para nosotros, más que por dar honor a Cristo. ¡Cuánto más hermosa fue la renunciación de Juan! Es agradable, cuando hemos ayudado a otros, que acudan a nosotros con sus expresiones de gratitud, que nos muestren su amor y nos colmen de honores. Cuídanos, sin embargo, no sea que tomemos lo que pertenece a Cristo, y también que nuestros amigos vean solo a nosotros y no vean a Cristo. Mantengámonos fuera del camino, para que ellos puedan contemplarlo a Él solo.
Recordemos siempre que hay Uno que viene tras nosotros, sí, que está de pie, invisible, a nuestro lado mientras realizamos nuestra obra, y que es mucho más poderoso que nosotros, y que debemos esforzarnos solo y siempre por poner el honor sobre Él, olvidándonos por completo de nosotros mismos. Él velará por nosotros y nos honrará, si solo buscamos su honor y nunca el nuestro. Pero si le robamos aquí la alabanza que es suya, para tejer coronas para nuestra propia frente, nos encontraremos despojados de honor y de corona en el día de la manifestación de Cristo.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Self-Renunciation
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.