Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

La bendición de asistir fielmente a la iglesia

Jesús cultivó hábitos religiosos firmes desde su juventud y nunca abandonó la asistencia a la sinagoga, enseñándonos que la adoración comunitaria fortalece nuestra fe más allá de las imperfecciones humanas.

Hay muchas evidencias de que Jesús tenía hábitos religiosos firmes y constantes. Aquí tenemos una indicación de Su asistencia a la adoración de la sinagoga el día de reposo. Esta había sido Su costumbre desde la infancia, y aunque Él era el Hijo de Dios, Señor de la tierra y del cielo, y había sido manifestado como el Mesías, aún continuaba observando esa costumbre. Algunas personas son descuidadas en cuanto a la asistencia a la iglesia. Quizás encuentran defectos en el pastor: no les alimenta, dicen. En realidad quieren decir que no les entretiene. Sin duda Jesús escuchó muchos discursos y sermones poco interesantes, pero no por eso dejaba de asistir a la sinagoga. Él iba allí para adorar a Dios, no para disfrutar de un entretenimiento intelectual.

Otros se apartan de la iglesia, según dicen, porque hay tantos cristianos inconsistentes que asisten, o porque la iglesia es muy imperfecta. Sabemos que era exactamente igual cuando Jesús estaba en la tierra. Había muchos miembros de la iglesia en Nazaret y en otras partes que eran muy imperfectos. Nuestro Señor conocía todo acerca del verdadero carácter de los hombres, y veía lo peor que había en ellos. Lo que Él vio en algunas personas muy destacadas de la iglesia lo podemos aprender por algunas de Sus propias palabras amargas contra los religionistas prominentes de Su época. Sin embargo, esto no lo apartó de los servicios. Si Él podía adorar a Dios en una congregación de personas falibles, entonces nosotros también podemos hacerlo.

Otro pensamiento es que si Él, con todos los recursos de Su propia naturaleza divina a Su disposición, aún necesitaba los medios de gracia, entonces con mucha más razón nosotros los necesitamos. Otro punto que debe recordarse es la importancia de formar hábitos religiosos, especialmente el hábito de ir a la iglesia. Aquí la lección toca de manera particular a los niños y a los jóvenes. Jesús trajo esta costumbre desde Su juventud, y nunca la interrumpió en Su vida adulta.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Church Attendance

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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