Una vida que resplandece

La bondad constante de Dios que casi nunca vemos

Una reflexión sobre cómo la bondad ininterrumpida de Dios, como el cielo estrellado que cada noche se descubre ante nosotros, pasa casi inadvertida; y un recordatorio de que la ansiedad, ante un Padre que nos cuida con ternura, es en el fondo dudar de él.

Alguien ha dicho que si tan solo una o dos veces en un siglo Dios descubriera los cielos estrellados, mostrándonos la gloria de sus esplendores, todos los hombres levantarían la mirada con asombro para adorar y rendir culto. Pero como cada noche el cielo se descubre ante nosotros y se nos muestra su maravillosa belleza, caminamos por la tierra oscura y casi nunca vemos las estrellas.

Si a veces hubiera interrupciones en el flujo de la maravillosa y constante bondad de Dios, apreciaríamos mejor su significado prodigioso. Pero al vivir perpetuamente bajo sus bendiciones, no nos damos cuenta de su plenitud y de cuán bendita es.

Sin embargo, ciertamente, con un Padre así, que nos cuida de manera más constante y más tierna que cualquier madre humana a su hijo, nunca deberíamos preocuparnos. La ansiedad no es meramente una debilidad permisible; es pecado, porque es dudar de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: GOD'S MARVELOUS CONSTANT GOODNESS!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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