Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

La bondad que imita al Padre celestial

La compasión hacia los necesitados, aun los indignos, nos asemeja al Padre celestial, que hace llover sobre justos e injustos.

"Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos." Mateo 5:45

Cuando somos instados por los hijos de la pobreza a socorrerlos, hacemos bien en distinguir entre lo precioso y lo vil, entre aquellos cuyas peticiones nacen de la necesidad y los que recurren a la mendicidad como un oficio. Conferir nuestros favores a estos últimos sería a menudo sancionar prácticas igualmente deshonrosas para el individuo y dañinas para la comunidad. Sin embargo, por otra parte, no debemos cerrar los afectos de la compasión ni siquiera ante los indignos. Al aliviar la miseria palpable en la que a veces los vemos envueltos, difícilmente podemos dejar de recordar, como motivo de nuestra amable intervención, que si Dios mostrase bondad únicamente a aquellos cuyos caracteres les dieran derecho a esperarla, la condición de los mejores pronto se volvería desamparada y desesperanzada. Puede decirse: "Los hombres de malos principios harán mal uso de tu generosidad." ¿Y qué? La bondad ejercida en tales circunstancias nos asemeja a nuestro Padre que está en los cielos, que "hace llover sobre justos e injustos". Este recuerdo, combinado con una consideración prudente del mejor método para tratar cada caso particular, nos garantizará igualmente de la imputación de dureza y del peligro de fomentar hábitos ociosos y disolutos; preservará nuestros sentimientos caritativos, sin que el ejercicio de ellos perjudique a la comunidad. "No os olvidéis de hacer el bien y de compartir."

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — July 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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