Pensamientos vespertinos

La calma que brota de mirar la cruz

La fe que contempla la cruz transforma el espíritu inquieto en la mansedumbre de Cristo; junto a su sombra la tormenta cesa y el alma halla reposo, esperanza y verdadera belleza.

La fe, al pintar en su vista la cruz, y el Espíritu Santo al grabarla en el corazón en la regeneración espiritual, y el alma entera al recibir a Aquel a quien levanta como su «sabiduría, justificación, santificación y redención», transforma suave y eficazmente el espíritu que estaba irritado e inquieto en la «mansedumbre y gentileza de Cristo». ¡Oh, qué calma se desliza sobre el alma agitada! ¡Qué paz fluye en el corazón turbulento! ¡Qué sol baña con sus rayos brillantes el espíritu oscuro de aquel que, huyendo de las escenas de su conflicto y de su dolor, se refugia bajo la sombra y el amparo de la cruz!

La tormenta cesa, el diluvio del dolor se aquieta, el Espíritu, como una paloma, trae el mensaje de esperanza y de amor, el alma, sacudida por la tempestad, reposa en el monte verde, y una primavera sin límites viste y rodea el paisaje con su verdor y su belleza. Hijo disciplinado por el amor del Padre, mira la cruz de tu Salvador crucificado; y mientras fijas en ella tu mirada creyente, ardiente y adoradora, exclama: «Cansadamente me buscaste, en la cruz mi alma compraste; no pierdas todo aquello por lo cual trabajaste». ¿Qué es tu dolor comparado con el de Cristo? ¿Qué es tu pena medida por la de tu Señor? Tu Maestro ha pasado delante de ti, apartando de tu camino la maldición y el pecado, empedrándolo de promesas, alfombrándolo de amor y cercándolo con el seto de sus perfecciones divinas. Avanza, pues, resistiendo con firmeza a tu enemigo, llevando con paciencia tu cruz, bebiendo con sumisión tu cáliz, y aprendiendo, sentado a los pies del Salvador o recostado en su pecho, a ser como Él, «manso y humilde de corazón».

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - January 3

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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