Esta carga nuestra es un regalo de Dios para nosotros, y dejarla caer sería dejar caer una bendición. Sin duda es un amor más sabio el que pone nueva fuerza en tu corazón y en tu brazo, para que puedas seguir adelante con tu difícil deber, tu pesada responsabilidad, tu peso de cuidado, sin desmayar, que lo sería el sentimentalismo que quitara toda la carga y te dejara libre de cualquier peso.
El propósito de Dios siempre es hacer algo de nosotros, sacar a la luz lo mejor que hay en nosotros. Por eso no desmonta el bosque por nosotros, sino que pone el hacha en nuestras propias manos y nos manda a derribarlo nosotros mismos. Y mientras preparamos la tierra para el cultivo, nosotros mismos crecemos sanos y fuertes mediante el trabajo. Él no expulsa a los enemigos por nosotros. Pone la espada en nuestras propias manos y nos envía a expulsarlos. La lucha nos hace bien. El forcejeo nos fortalece.
«Además, gloriémonos en nuestras aflicciones y regocijémonos en nuestros sufrimientos, sabiendo que la presión, la angustia y la dificultad producen una paciencia firme y constante. Y la paciencia desarrolla un carácter maduro.» Romanos 5:3-4
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: This burden of ours!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.