¡La casa de mi Padre!
"No se turbe vuestro corazón. En la casa de mi Padre hay muchas moradas, y voy a preparar un lugar para vosotros. Y cuando todo esté listo, vendré a buscaros, para que donde yo estoy, estéis vosotros también conmigo para siempre." Juan 14:1-3
¡Cuán familiarizado con el cielo —cuán bien acquainted con aquella "tierra mejor" debe estar Jesús! Él lo llama "¡La casa de mi Padre!" ¡Dulce visión de nuestra morada eterna!
Morir —es solamente "¡ir a casa!" ¡Ir a casa, a nuestro Padre! ¡Ir a la casa de nuestro Padre!
¿Y temeremos esto? ¿Temerlo! ¿Podemos hacer otra cosa que desearlo con vehemencia? ¿No deseamos ir a casa y ver a nuestro Padre? No seremos extraños allí —tantos de nuestros amigos cristianos han ido a casa antes que nosotros. Y aun si algunos de nuestros seres queridos no están allí —no podríamos sentirnos desdichados —¡donde está Jesús!
"Dejo el mundo", dijo Jesús, "y voy al Padre."
Este debería ser nuestro lenguaje en la perspectiva de la muerte. ¡Oh, que con sencillez infantil pudiéramos recibir en nuestra mente el testimonio de la Palabra de Dios! ¡Oh, que pudiéramos ver la muerte y el cielo —tal como las Escrituras los presentan! ¿Dónde estarían entonces nuestras dudas y temores? ¿Qué sería de nuestra renuencia a dejar el mundo entonces? Entonces, si habláramos de seres queridos cristianos ya partidos —usaríamos un lenguaje semejante al de Judá respecto a su hermano menor Benjamín: "¡Él está hoy con nuestro Padre!" Ya no hablaríamos más de perder amigos o parientes. ¡Oh, no! Hablaríamos de ellos como quienes están en la casa de nuestro Padre, o como quienes están con nuestro Padre.
Alma mía, te encargo que en lo sucesivo mires al cielo simplemente como ¡la casa de tu Padre!
Fuente y atribución
Autor original: James Smith
Título original: Treasures from James Smith — My Father's home!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Smith, publicado originalmente en Grace Gems.