«Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se han entregado a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.» Efesios 4:18-19
Si un hombre está muerto naturalmente, aunque el sol resplandezca en su rostro, no ve su esplendor ni siente su calor. Ofrécele ricos presentes; no los recibe: no tiene ojo para verlos, ni corazón para desearlos, ni mano para asirlos. Así sucede con quien está espiritualmente muerto: por mucho que resplandezca la luz del evangelio, no la ve, porque está en tinieblas; aunque viva bajo abundantes medios y ricas dispensaciones, con todo es ciego y pobre. Ofrécele las ricas perlas del evangelio, los ricos tesoros de la gracia en Cristo Jesús, y con todo no tiene corazón para ellos, ni mano de fe para asirlos. Tan ciego, insensible y torpe es, que aunque estos ricos tesoros, estas gracias, estas perlas del evangelio le sean presentados en vasos de barro, de manera sencilla y familiar, con todo no los comprende, ni puede comprenderlos; los juicios no lo atemorizan, ni las misericordias logran atraerlo ni persuadirlo.
Entretanto, esta criatura es toda vida en el elemento del pecado: lo ama, lo defiende y lo comete con avidez. Este es el retrato que hace Pablo de los gentiles no convertidos, ¡y cuántos como ellos hay bajo un nombre cristiano! Oh Señor, despliega tu gran poder y vivifica a todos los que así están muertos en delitos y pecados. Lleva adelante también tu obra en mi corazón, para que sea santo en palabra y en obra.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — May 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.