«En esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él.» 1 Juan 3:19
La evidencia de nuestra certeza de la felicidad eterna es aquello que todo alma que hace reflexiones serias sobre las cosas de la religión anhela; por tanto es necesario saber sobre qué fundamento se apoya esta bienaventurada evidencia y de qué principios procede; y estos, a mi parecer, son principalmente la fe, el amor y la obediencia — pues nadie puede tener esta certeza sin sentir en sí mismo el principio de la obediencia; ni puede tener obediencia sin el principio de la fe; porque es una notoria contradicción imaginar que alguien pueda estar cierto del perdón del Dios Todopoderoso sin obedecerle; de su favor sin amarle; o del goce eterno de él sin una fe firme y constante en él. Pero muchos se equivocan acerca de la naturaleza de estas cosas. La verdadera fe en Dios lo representa a la mente como infinito en gloria, poder, sabiduría, bondad y toda perfección; con tales encantos, tal belleza, tal amabilidad, que cautiva los afectos del alma y la hiere con un amor divino. El verdadero amor reina triunfante en el alma, acapara todos sus afectos, despoja a otros objetos de sus encantos — antes bien, los hace parecer viles y despreciables en comparación con el bien supremo. La verdadera obediencia se esfuerza por agradar a Dios, por parecerse a él, por hacerse aceptable a él y anhela ardientemente el goce de él. Espíritu Santo, derrama el amor de Dios en mi corazón; cumple en mí la obra de la fe con poder; así guardaré tus preceptos y estaré seguro de mi adopción.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — October 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.