Pablo atribuyó todo su éxito a Dios, y a Dios dieron la alabanza. Dios lo había honrado más que a cualquiera de los apóstoles, sin embargo, no le tuvieron envidia; al contrario, glorificaron al Señor. No podían hacer más para animar a Pablo a continuar con gozo en su obra. Jacobo y los ancianos de la iglesia en Jerusalén pidieron a Pablo que complaciera a los judíos creyentes con cierta condescendencia con la ley ceremonial. Consideraron que era prudente en él conformarse hasta ese punto. Era gran debilidad aferrarse tanto a las sombras, cuando la sustancia había llegado. La religión que Pablo predicaba no tendía a destruir la ley, sino a cumplirla. Predicó a Cristo, el fin de la ley para justicia, y el arrepentimiento y la fe, en los cuales hemos de hacer gran uso de la ley. La debilidad y la maldad del corazón humano se manifiestan con fuerza, cuando consideramos cuántos, aun de los discípulos de Cristo, no tenían la debida consideración al ministro más eminente que jamás vivió. Ni la excelencia de su carácter, ni el éxito con que Dios bendijo su labor, podían ganar su estima y afecto, viendo que él no rendía el mismo respeto que ellos a meras observancias ceremoniales. ¡Cuán vigilantes deberíamos ser contra los prejuicios! Los apóstoles no estuvieron libres de culpa en todo lo que hicieron; y sería difícil defender a Pablo de la acusación de ceder demasiado en este asunto. En vano se intenta ganarse el favor de los celosos o de los fanáticos de un partido. Esta condescendencia de Pablo no dio resultado, pues aquello mismo con lo que esperaba pacificar a los judíos los provocó y lo metió en problemas. Pero el Dios sapientísimo prevaleció tanto sobre su consejo como sobre la condescendencia de Pablo con él, para servir a un propósito mejor del que se pretendía. En vano era pensar en agradar a hombres que no se contentarían con nada sino con el arrancamiento del cristianismo. La integridad y la rectitud serán más propensas a preservarnos que las complacencias insinceras. Y debería advertirnos no presionar a los hombres a hacer lo que es contrario a su propio juicio para complacernos.
En peligro por parte de los judíos, es rescatado por los romanos
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 21:19-26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.