"El pinchazo de un alarma al hombre—pero un golpe pesado quizá solo lo aturda."
Así sucede que una leve desviación de lo recto estremece la conciencia—mientras que un pecado grave puede aturdirla hasta un horrible insensibilidad.
Mucho pensamiento serio sugiere esta símil tan llamativo. Entre otras cosas, nos enseña a temer una conciencia entumecida—pues puede haber sido llevada a esa condición por un pecado terrible. Mucho mejor es ser morbosamente sensible y condenarse a uno mismo sin necesidad—que endurecerse por el engaño del pecado. Una conciencia rápida y tierna figura entre los mejores dones de la gracia; quiénes la tienen guarden su delicadeza con cuidado celoso.
Señor, haz que mi conciencia sea tan tierna como la niña de mi ojo. Así como unas balanzas bien equilibradas tiemblan al caer un solo grano de polvo, que el menor pecado me estremezca. Nunca, te lo ruego, permitas que me embriague con la pesadez que causa un trago profundo del mal. "Guarda también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí."
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: A quick and tender conscience!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.