«Y nuestra esperanza respecto a vosotros es firme, sabiendo que así como sois partícipes de las aflicciones, también lo sois de la consolación.» 2 Corintios 1:7
Hay la imagen de una mujer sentada sobre las rocas, mirando hacia un mar agitado, en cuyas profundidades se han ido los tesoros de su corazón. Su rostro está petrificado por un dolor sin esperanza y desesperado. Casi tocando el sombrío manto de la doliente, suspendido sobre su hombro, se halla la sombra de un ángel que acaricia suavemente las cuerdas de un arpa. Pero ella no se percata de la cercanía del ángel. Se inclina en muda inconsciencia, con el corazón destrozado y el dolor sin consuelo, mientras la consolación celestial está tan cerca.
Así también, muchos de los hijos de Dios se sientan en tinieblas, aplastados por sus pesares, anhelando consuelo y una confirmación del amor y la simpatía divinos, sin oír música suave alguna, ni un susurro de consolación, mientras muy cerca de ellos, sin ser percibido, se halla el mismo Maestro, y las más dulces canciones del cielo flotan inadvertidas en el mismo aire que respiran.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: THE UNSEEN ANGEL
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.