«Fácilmente contagiarnos unos a otros una enfermedad infecciosa, pero nadie recibe salud de la compañía de otro.»
Demasiado cierto. «Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.» Pero las buenas compañías no pueden mejorar el mal carácter. Aprendemos el mal más fácilmente que el bien, y también somos más eficaces para comunicar el pecado que la virtud. Tanto al transmitir como al recibir, la facilidad está del lado equivocado. ¡Qué prueba de nuestra depravación natural!
¡Qué cambio debe obrar la gracia en nosotros antes de que seamos plenamente semejantes a nuestro Señor Jesús, que era incapaz de ser contagiado por el pecado, pero abundantemente capaz de comunicar bondad, pues de él salía virtud sanadora! ¿Cuándo llegaremos a ser diseminadores de santidad por nuestra sola presencia? ¿Cuándo habitaremos donde cada compañero ministre a la salud de nuestra alma? Tal lugar es el que Jesús está preparando para nosotros, y allí es adonde lleva a sus redimidos.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: What a proof of our natural depravity!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.