Una antigua leyenda relata que hace mucho tiempo unos monjes habían encontrado la corona de espinas que el Salvador llevó el día en que fue crucificado. Durante la Semana Santa fue colocada sobre el altar de la capilla, y el pueblo contemplaba la sagrada corona con gran reverencia, sobrecogido al ver las crueles espinas que aún mostraban sus manchas de sangre. Muy temprano en la mañana de Pascua, uno de los monjes entró en la capilla para retirar aquella temible reliquia, que estaría tan fuera de armonía con los gozosos pensamientos del día. Cuando hubo abierto la puerta, encontró todo el lugar lleno de un perfume admirable. No podía comprenderlo. Al acercarse al altar, la luz del amanecer, que entraba por la ventana oriental, le mostró la corona que aún descansaba allí, pero se había convertido en una corona de rosas, y cada rosa derramaba su maravillosa fragancia.
La hermosa leyenda es una parábola de lo que Cristo hace con los dolores de la tierra para todos los que le aman y confían en Él. La vida de fe cristiana no se ve librada del dolor, pero del dolor brota una abundante bendición. La corona de espinas ha de ser llevada por los amigos del Maestro que le siguen con fidelidad, pero las espinas se abren en dulces flores cuando la luz del amanecer del cielo las toca.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: An old legend
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.