La frase «dichoso el hombre a quien Dios corrige» incomoda a nuestra cultura, porque solemos llamar bendición al bienestar constante. Job nos corrige de esa idea y nos lleva a una comprensión más madura: hay una dicha verdadera en ser puesto en orden por Dios.
Nadie disfruta naturalmente del sufrimiento, del peso o de la pérdida. Por eso este texto suena extraño, pero aquí «dichoso» no significa placer pasajero, sino bienaventurado. La corrección divina no se da para destruir, sino para enderezar lo torcido y salvarnos de un camino que nos aleja de Él.
Así como la disciplina es difícil hoy, también después deja fruto de justicia y de paz. Cuando Dios corrige con amor, forma un carácter más semejante al suyo. Esa corrección duele para sanar, no para humillar.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - February 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.