Ayuda para cada día

La cruz más ligera que cada uno puede cargar

Cada uno debe tomar su propia cruz, la que Dios coloca a sus pies. Las cruces ajenas, por adornadas que parezcan, esconden espinas y pesos que tal vez nos aplastarían.

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame». Lucas 9:23

Es su propia cruz, y no la de otro, la que cada uno debe tomar. Es la cruz en particular que Dios coloca a nuestros propios pies la que hemos de llevar. Nunca debemos hacernos cruces a nosotros mismos, sino aceptar siempre las que nos son asignadas. La cruz propia de cada uno es la mejor para él.

A veces pensamos que nuestra suerte es particularmente difícil, y la comparamos con la de esta o aquella otra persona, deseando tener su cruz en lugar de la nuestra. Pero no sabemos cómo son en realidad las cruces de los demás. Si lo supiéramos, tal vez no querríamos cambiar.

La cruz que parece tejida de flores, si la pusiéramos sobre nuestros hombros, quizá la encontraríamos llena de agudas espinas debajo de las flores.

La cruz de oro que parece tan resplandeciente, la encontraríamos tan pesada que nos aplastaría.

La cruz más fácil de llevar para cada uno, es la suya propia.

«Cualquiera que no tome su cruz y me siga, no es digno de mí». Mateo 10:38

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The easiest cross for each one to bear

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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