Cristo cargó en la cruz nuestro pecado para quitárnoslo, no para minimizar su gravedad, sino para salvar por gracia a quienes estábamos destinados al juicio. Cuando el pecado es perdonado por completo en Él, no deja de ser pecado; al contrario, aparece con más fuerza su vergüenza y su crueldad. Pero la cruz también trae una obediencia nueva: no podemos amar lo que Él odia ni tolerar lo que nos aleja de su imagen.
¿Quién podría negar lo que costó nuestro rescate? Dios eterno se hizo hombre, tomó nuestra culpa y murió en nuestro lugar para abrir un futuro de hijos. Esta verdad, recibida en lo íntimo, no debe quedarse en emoción pasajera. Debe llevar a una vida de arrepentimiento práctico: renunciar a hábitos, pedir perdón, reparar daños y depender cada día del Crucificado. Él no solo borra el registro; también escribe en nosotros una voluntad que lo ama.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - February 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.