Necesitamos dos cosas en viva operación: una muerte espiritual y una vida espiritual. Necesitamos que la muerte sea puesta sobre la carne, sobre el pecado, sobre todo lo que es impío, para que no reine ni domine; y necesitamos también la comunicación y el sostenimiento de una vida divina que actúe hacia Dios, que exista y coexista en el mismo pecho y se halle activa en el mismo instante.
He aquí el pecado que pugna por señorearse; pero he aquí también una visión de la cruz de Cristo; he aquí un testimonio de amor sangrante y moribundo. Esto pone muerte sobre el pecado. Y a medida que se pone muerte sobre el pecado y la concupiscencia es mortificada, crucificada, resistida o sometida, brota una vida de fe y de oración, de esperanza y de amor, de arrepentimiento y de dolor piadoso por el pecado, de humildad y espiritualidad, de deseo de vivir para la alabanza de Dios y andar en su temor. La cruz da ambas cosas. De la cruz procede la muerte al pecado; de la cruz procede la vida para la justicia. De la cruz brota la sanidad de toda herida sangrante, y de la cruz brota todo motivo para una vida piadosa. Así, en la sabiduría misteriosa de Dios, hay un camino por el cual el pecado puede ser perdonado, la ley magnificada, la justicia exaltada, el pecador salvo, el pecado sometido, la justicia otorgada y el alma hecha para andar en caminos de paz y santidad.
¡Oh, qué abismos de sabiduría, misericordia y gracia hay aquí! Mirad donde mirareis, probad todo camino, si sois sinceros acerca de la salvación de vuestra alma, si el Señor el Espíritu ha plantado el temor de Dios en vuestro corazón, no hallaréis otro camino sino este. No hay otro camino que conduzca a la santidad aquí y al cielo en lo venidero; no hay otro camino por el cual el pecado pueda ser perdonado y el alma santificada. Es esta visión de la salvación del pecado, no solo en su culpa sino también en su poder, esta liberación de la maldición de la ley y manantial de toda obediencia santa y aceptable, lo que en todas las épocas ha hecho tan entrañable la cruz a las almas de la familia de Dios, y a todos ellos, más o menos, los ha puesto de la mente de Pablo, cuando declaró que estaba resuelto a no saber nada sino a Jesucristo, y a este crucificado.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: November 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.