Una de las mayores calamidades que el pecado ha traído sobre nosotros es la degradación de nuestras emociones normales. Reímos ante lo que es burdo; encontramos placer en actos que están por debajo de la dignidad humana; y nos entretenemos con objetos que no deberían tener lugar en nuestros afectos. La objeción a los “placeres pecaminosos” que siempre ha sido característica del verdadero santo es, en el fondo, simplemente una protesta contra la degradación de nuestras emociones humanas. Los placeres pecaminosos y artificiales del mundo
Fuente y atribución
Autor original: A. W. Tozer
Título original: Treasures from A. W. Tozer — 63
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de A. W. Tozer, publicado originalmente en Grace Gems.