Sólido es el testimonio del Espíritu Santo en la Palabra acerca de la deidad esencial de nuestro bendito Señor. Y si Él ha puesto en ello tan asombroso énfasis, ciertamente ha de ser un asunto solemne para nosotros el modo de pensarlo y tratarlo. La grande y suprema gloria de Emanuel es su gloria esencial, la gloria de su deidad. Solo a esta luz podemos acercarnos a Él con esperanza de perdón y aceptación. En vano hablamos de su sangre expiatoria o de su justicia acabada si no lo contemplamos en la gloria que tenía con el Padre antes que el mundo fuese. Esto es lo que imparte eficacia a su obra y derrama around ella resplandor sin igual. Y el testimonio del Espíritu es este: que todos los nombres, perfecciones, obras y culto que solo a la deidad corresponden pertenecen a Cristo, proclamándolo con voz potente como lo que realmente es: Jehovah Jesús.
Lector, pondera el testimonio. Jesús de Nazaret es llamado el gran Dios, el Dios Fuerte, el único y sabio Dios, el Dios verdadero. El nombre Jehovah pertenece peculiarmente a Dios; jamás se aplica a una mera criatura. Y, sin embargo, ese mismo nombre es atribuido a Jesús por el Espíritu: «Este es el nombre con el cual será llamado: Jehovah, justicia nuestra». Él es, pues, Jehovah Jesús, Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. ¡Oh, verdad preciosa sobre la cual vivir! ¡Oh, roca gloriosa sobre la cual morir! Sostén con firmeza esta verdad, lector; no dejes que nada afloje tu mano. La necesitarás cuando vengas a morir, cuando el pecado se levante en orden de batalla y pienses en la santidad de un Dios santo: entonces querrás una roca donde estar. Cuando el Espíritu te conduzca a Jesús la Roca, testificando a tu alma acerca de su sangre y de su deidad, podrás gritar «¡Victoria, victoria!» al pasar triunfante el Jordán. Guarda, pues, con celo la doctrina de la deidad del Señor; porque cuanto más veas la dignidad de su persona, más verás la gloria de su obra.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - May 20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.