Los cristianos deben evitar todo gasto inútil y cuidarse de contraer deudas que no tengan la capacidad de pagar. Asimismo, deben mantenerse al margen de toda especulación aventurada y de compromisos temerarios, y de cuanto pueda exponerlos al peligro de no dar a cada uno lo que le corresponde. No se mantengan en deuda con nadie. Den a cada uno lo suyo. No gasten en sí mismos lo que deben a otros. Pero muchos que son muy sensibles al problema, piensan poco en el pecado de estar endeudados. El amor al prójimo incluye todos los deberes de la segunda tabla. Los últimos cinco de los diez mandamientos se resumen todos en esta ley real: Amarás a tu prójimo como a ti mismo; con la misma sinceridad con que te amas a ti mismo, aunque no en la misma medida y grado. Quien ama a su prójimo como a sí mismo, deseará el bienestar de su prójimo. Sobre esto se funda aquella regla de oro, de hacer a los demás como quisiéramos que nos hicieran a nosotros. El amor es un principio vivo y activo de obediencia a toda la ley. No solo evitemos las injurias contra las personas, los vínculos, los bienes y la reputación de los hombres; sino que no hagamos ningún género ni grado de mal a nadie, y procuremos ser útiles en toda condición de la vida.
A la templanza y la sobriedad
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 13:8-10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.