Vivir como Cristo en un mundo roto

La deuda permanente de amar a los demás

Cuando tenemos el verdadero espíritu de servicio, vemos a cada persona que encontramos como alguien a quien debemos un acto de amor, llamado a recibir de nuestras manos una bendición, una palabra alentadora o consuelo.

"No adeudando a nadie nada, excepto el amor continuo de amarse unos a otros, porque el que ama a su prójimo ha cumplido la ley." Romanos 13:8

Si tenemos el verdadero espíritu de servicio, miraremos a cada persona que encontremos, aun de manera casual, como alguien a quien le debemos una deuda de amor, alguien enviado a nosotros para recibir...

alguna bendición,

alguna palabra alegre,

algún consuelo,

alguna fuerza,

alguna inspiración,

algún toque de belleza de nuestra mano.

Tal vez nunca hagamos ni siquiera una sola cosa grande o notable de la que la gente hable, o que aparezca en los periódicos. Sin embargo, cada palabra que pronunciamos, cada pequeño acto, cada influencia que ejercemos, aun inconscientemente — todo "en Su nombre," atendiendo la necesidad humana, el dolor y la tristeza a nuestro paso — resultará ser un dulce y bendito ministerio de amor e impartirá fuerza y ayuda a otros. El nombre de Cristo consagra el más pequeño de los actos o influencias, llenándolo de amor.

"El Rey responderá y les dirá: De cierto os digo, en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos, aun a los más pequeños, ¡a mí lo hicisteis!" Mateo 25:40

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The continuing debt

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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