Pensamientos matutinos

La disciplina del Padre duele para sanar hoy

La disciplina de Dios duele porque revela nuestras raíces de pecado. No minimizarla ni endurecerse: recibirla con humildad restaura la reverencia, nos vuelve sensibles al amor santo del Padre y a la gracia que nos corrige.

La disciplina del Señor a veces cae como un trueno y deja el alma abatida. Cuando creemos oír su voz, sentimos rechazo primero, porque el orgullo natural no acepta límites. Pero la severidad de Dios no nace del capricho; nace de su pacto de amor y de su deseo de purificarnos. Él permite que el corazón del hijo sienta la vara, no para destruirlo, sino para despertarlo.

Por eso el salmista y los santos repitieron que fueron severamente corregidos, aunque doliera. Si no hay dolor, quizá aún no vemos claramente la causa de la herida. Quien se humilla bajo esta verdad no queda aplastado, sino restaurado para seguir más cerca de Cristo y menos cerca de su propio orgullo.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - August 30

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura