¡Cuán felices son los cristianos probados, después! No hay calma más profunda que la que sigue a la tormenta. ¿Quién no se ha regocijado en los claros resplandores después de la lluvia? Los banquetes victoriosos son para soldados bien ejercitados. Tras matar al león, comemos la miel; tras escalar la Colina Dificultad, nos sentamos en el cenador a descansar; tras recorrer el Valle de Humillación, tras combatir con Apolión, aparece el resplandeciente, con la rama sanadora del árbol de la vida. Nuestras tristezas, como las quillas de los barcos que pasan por el mar, dejan tras de sí «después» una línea plateada de luz santa. Es paz, dulce y profunda paz, la que sigue a la horrible turbación que antes reinaba en nuestras almas atormentadas y culpables.
Contempla, pues, el estado feliz del cristiano: tiene sus mejores cosas al final, y por eso en este mundo recibe primero sus peores cosas. Pero incluso sus peores cosas son, «después», cosas buenas; arados ásperos que producen cosechas gozosas. Aun ahora se enriquece con sus pérdidas, se levanta con sus caídas, vive muriendo y se llena siendo vaciado. Si, entonces, sus aflicciones dolorosas le dan tanto fruto apacible en esta vida, ¿cuál será la vendimia completa de gozo «después» en el cielo? Si sus noches oscuras son tan brillantes como los días del mundo, ¿cuáles no serán sus días? Si su luz de estrellas es más espléndida que el sol, ¿cuál no será su luz solar? Si puede cantar en un calabozo, ¡con cuánta dulzura cantará en el cielo! Si puede alabar al Señor en medio de los fuegos, ¡cómo lo ensalzará ante el trono eterno! Si el mal es bueno para él ahora, ¿qué será para él entonces la bondad desbordante de Dios?
¡Oh, bendito «después»! ¿Quién no querría ser cristiano? ¿Quién no llevaría la cruz presente por la corona que viene después? Pero aquí hay trabajo para la paciencia, pues el descanso no es para hoy, ni el triunfo para el momento, sino «después». Espera, alma, y deja que la paciencia tenga su obra perfecta.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: May 18 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.