Pensamientos vespertinos

La dulce simpatía de Cristo sobre tu cruz más pesada

Cristo lleva contigo esa cruz que parece no quitarse; su hombro la sostiene y su sabiduría la permite para guardar tu alma del mal y enseñarte su ternura.

Lector cristiano, suponemos que no eres un extraño al dolor; tu corazón ha sabido lo que es la tristeza, y quizá por años has llevado una cruz pesada, dolorosa y sin embargo escondida. Sobre ella, en la soledad y el silencio de tu vida privada, has llorado, has agonizado y has orado. Y aun así la cruz, aunque mitigada, no ha sido removida. ¿Has pensado alguna vez en la simpatía de Cristo? ¿Has pensado en Él como quien lleva esa cruz contigo, como quien entra en su detalle más pequeño? Oh, hay una fibra en su corazón que simpatiza, hay una cuerda que vibra con tu grief. Él está cargando esa cruz contigo en este mismo instante; y aunque la sientas tan pesada que pierdes la dulce conciencia de ello, descansa sobre Él lo mismo que sobre ti, y si retirara su hombro apenas un momento, quedarías aplastado bajo su peso.

Entonces, ¿por qué, siendo tan tierno y compasivo, coloca sobre ti esta cruz? Por su sabiduría y por su amor. Él ve que necesitas esa cruz. La has llevado, quizá, por años: ¿quién puede decir dónde y qué serías hoy si no fuera precisamente por esta cruz? Qué mal en ti ha refrenado, qué corrupción ha sometido, qué debilidades de tu naturaleza ha debilitado, de qué extravíos te ha preservado, de qué rocas y precipicios te ha guardado, y qué bien ha obrado silenciosa y secretamente, pero con eficacia, durante los largos años de tu vida, solo Dios lo sabe. La remoción de esa cruz podría haber sido la remoción de tu mayor misericordia. Acalla, pues, todo murmullo; calla, y reconoce que Él es Dios, y que todas estas pruebas, estos sufrimientos y estas circunstancias adversas obran ahora juntas para tu bien y para su gloria.

Y ¿qué conocerías, podemos preguntarte, de Jesús, de su ternura, de su amor y de su corazón compasivo, si no fuera por el sendero áspero y espinoso por el que has sido conducido? La plenitud, la preciosidad y la simpatía de Cristo no se aprenden en toda circunstancia de la vida. La hora de la prosperidad, cuando todo marcha suavemente, no es la hora más favorable para conocerlo experimentalmente. Es en la hora oscura del sufrimiento, cuando el mar está agitado, el cielo se oscurece y las providencias son misteriosas, cuando se aprende la plenitud y la ternura de Jesús. Entonces el corazón afloja su agarre de lo creado y se enlaza con más ternura al Hijo de Dios encarnado. Bendito Jesús, Hermano nacido para cada adversidad nuestra: atrae nuestros corazones a ti, y que nuestros afectos se eleven y se encuentren en ti, su centro, y se aferren a ti, su todo.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - August 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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