¡Qué dulce es contemplar al Salvador en comunión con su propio pueblo amado! No puede haber nada más delicioso que, por el Espíritu divino, ser llevado a este fértil campo de deleite. Deje la mente por un instante considerar la historia del amor del Redentor, y mil actos encantadores de afecto se sugerirán por sí mismos, todos los cuales han tenido por designio el entretejer el corazón con Cristo y el entrelazar los pensamientos y emociones del alma renovada con la mente de Jesús.
Cuando meditamos en este amor asombroso, y vemos al glorioso Pariente de la Iglesia dotándola con toda su antigua riqueza, bien pueden desfallecer nuestras almas de gozo. ¿Quién es aquel que puede soportar tal peso de amor? Aquel sentido parcial de él que el Espíritu Santo a veces se complace en conceder, es más de lo que el alma puede contener; ¡cuán arrebatadora debe ser una visión completa del mismo! Cuando el alma tenga entendimiento para discernir todos los dones del Salvador, sabiduría para estimarlos y tiempo para meditar en ellos, como el mundo venidero nos brindará, entonces comulgaremos con Jesús de una manera más cercana que la presente. Pero ¿quién podrá imaginar la dulzura de tal comunión? Debe ser una de las cosas que no han entrado en el corazón del hombre, pero que Dios ha preparado para los que le aman. ¡Oh, abrir de par en par las puertas de los graneros de nuestro José y ver la abundancia que ha almacenado para nosotros! Esto nos abrumará de amor.
Por la fe vemos, como en un espejo oscuramente, la imagen reflejada de sus tesoros inagotables; pero cuando veamos las cosas celestiales mismas con nuestros propios ojos, ¡cuán profundo será el torrente de comunión en que se bañará nuestra alma! Hasta entonces, nuestros sonetos más sonoros quedarán reservados para nuestro amado bienhechor, Jesucristo nuestro Señor, cuyo amor hacia nosotros es admirable, sobrepujando el amor de las mujeres.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: June 4 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.