Perlas de Spurgeon

La encarnación, la canción más dulce del universo

Toda la creación glorifica a Dios, pero ninguna alabanza alcanza la dulzura de la Encarnación de Cristo, la canción más sublime y dorada del universo.

La salvación es la mayor gloria de Dios. Él es glorificado en cada gota de rocío que centellea al sol de la mañana; es magnificado en cada flor que florece en el bosque, aunque no sea vista y desperdicie su dulzura en el aire del bosque. Dios es glorificado en cada pájaro que canta, en cada cordero que salta por el prado. ¿Acaso no lo alaban todos los peces del mar? Desde el pequeño pececillo hasta el enorme Leviatán, ¿acaso no bendicen y alaban su nombre todas las criaturas que nadan en el agua? ¿Acaso no lo exaltan todas las cosas creadas? ¿Hay algo debajo del cielo, excepto el hombre, que no glorifique a Dios? ¿No lo exaltan las estrellas cuando escriben su nombre en el azul de medianoche de los cielos con sus letras doradas? ¿No lo adoran los relámpagos cuando destellan su brillo en flechas de luz que atraviesan la oscuridad de la medianoche? ¿No lo exaltan los truenos cuando retumban como tambores en la marcha del Dios de los ejércitos? ¿No lo exaltan todas las cosas, desde la más pequeña hasta la más grande?

Pero canta, canta, oh Universo, hasta que te hayas agotado: no puedes cantar una canción tan dulce como la canción de la Encarnación. Aunque la creación pueda ser un majestuoso órgano de alabanza, no puede alcanzar el alcance de la canción dorada: ¡la Encarnación! Hay más en eso que en la creación; más melodía en Jesús en el pesebre, que en mundos sobre mundos haciendo rodar su grandeza alrededor del trono del Altísimo.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Spurgeon Gems — Sing of Incarnation

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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