"Os ruego, hermanos, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este mundo, sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios." Romanos 12:1-2
La primera condición de la consagración debe ser siempre una entera disposición a aceptar la voluntad de Dios para nuestra vida. No basta con estar dispuestos a realizar obra cristiana. Hay muchas personas que están perfectamente listas para hacer ciertas cosas en el servicio de Cristo, pero no están dispuestas a hacer aquello que Él quisiera que hicieran.
No hay otro camino por el cual la vida de alguien se transforme de manera tan segura y tan rápida como en el cumplimiento fiel, feliz y alegre de las tareas cotidianas. Necesitamos recordar que este mundo no es tanto un lugar para hacer cosas como para formar el carácter. La vida del hogar no es principalmente una esfera para cocinar bien, mantener todo en orden, barrer y quitar el polvo a fondo, cuidar y formar con esmero a los hijos, recibir con hospitalidad a los amigos y realizar los mil detalles que deben atenderse cada día. El hogar es una esfera para transformar las almas en una belleza radiante. Pero debemos cuidar siempre de hacer nuestras tareas, sean cuales fueren, con amor. Hacer cualquier clase de trabajo de mala gana, con irritación, con quejas y murmuraciones, daña la vida.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Faithful, happy, cheerful doing of everyday tasks
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.