Un asesino al acecho
La envidia es la más baja de las pasiones humanas. Bien podría personificarse como un asesino al acecho, con la daga en mano, rondando las cámaras más oscuras del alma; disfrazado, además, con máscara de hierro, para ocultar, lo mejor que pueda, sus propias rasgos viles y sus pensamientos malévolos.
La Biblia habla de la envidia como parte de una tríada cobarde y desagradable: «envidias, homicidios, borracheras».
Es un infierno en miniatura dondequiera que se haya permitido entrar al demonio inmundo de la envidia. Por eso no hay victoria moral más noble, y sin embargo más difícil, que exorcizar a este demonio del abismo, torturado y enfurecido por la visión de una bondad que no puede alcanzar, por su impotencia para arrancar de frentes mejores y más dignas que la suya la corona ganada honradamente y convertirla en cenizas.
«¡De la envidia, el odio, la malicia y toda falta de caridad, Señor, líbranos!»
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Thoughts for the Quiet Hour — Excerpts — 56
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.