¡La fuerza más poderosa para la producción de la virtud!
«La esperanza que os está reservada en los cielos.» Colosenses 1:5
Nuestra esperanza en Cristo para el futuro es el resorte y el sostén de nuestro gozo aquí en la tierra. Animará nuestros corazones pensar a menudo en el Cielo, pues todo cuanto podemos desear nos está allí prometido.
Aquí en la tierra estamos cansados y fatigados por el trabajo. Allende está la tierra de descanso, donde el sudor del trabajo no cubrirá más la frente del obrero, y la fatiga será desterrada para siempre. Para los cansados y abatidos, la palabra «descanso» está llena de Cielo.
Estamos siempre en el campo de batalla. Somos tan tentados dentro y tan molestados por enemigos fuera, que ¡apenas tenemos paz! Pero en el Cielo disfrutaremos la victoria, cuando el estandarte sea alzado en triunfo, y la espada envainada para siempre, y oigamos a nuestro Capitán decir: «¡Bien hecho, buen siervo y fiel! ¡Entra en el gozo de tu Señor!»
Hemos sufrido pérdida tras pérdida, pero vamos a la tierra de los inmortales, donde las tumbas son cosas desconocidas.
Aquí en la tierra, el pecado es un constante dolor para nosotros; pero allí seremos perfectamente santos, ¡pues nada que contamine entrará en aquel reino puro! La cicuta no brota en los surcos de los campos celestiales.
¡Oh! ¿No es un gozo que no hemos de estar para siempre en destierro, que no hemos de habitar eternamente en este desierto, sino que pronto heredaremos la gloria sempiterna?
Con todo, nunca se diga de nosotros que soñamos con el futuro y olvidamos el presente. Que el futuro santifique el presente para los usos más altos. Por el poder del Espíritu Santo, la esperanza del Cielo es la fuerza más poderosa para la producción de la virtud. Es una fuente de esfuerzo gozoso; es la piedra angular de la santa alegría.
El hombre que tiene esta esperanza en Jesús va a su trabajo con vigor, pues el gozo del Señor es su fortaleza. Lucha contra la tentación con ardor, pues la esperanza del mundo venidero rechaza los dardos de fuego del adversario. Puede trabajar sin recompensa presente, «porque aquí no tenemos ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad que ha de venir!» Hebreos 13:1
«La esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió antes del principio de los tiempos!» Tito 1:2
«Aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo!» Tito 2:13
«Justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos de la esperanza de la vida eterna.» Tito 3:7
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — The most potent force for the product ion of virtue!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.